Despertarte en una playa, prender la computadora con el mar de fondo. Libertad total.
El sueño perfecto, ¿no?
Pero hay un lado B del nomadismo digital que casi nadie cuenta. La soledad que aparece cuando cerrás la laptop. La pregunta de si ese lugar es un hogar o no. La ambivalencia de sentirte perdida en una vida que vos misma elegiste.
El 40% de los trabaj...