Hay ciudades que parecen distantes en el mapa, pero que laten al mismo ritmo cuando la devoción las toca. Sevilla, Zaragoza y Madrid son tres de ellas. Tres ciudades distintas, tres acentos, tres maneras de mirar el cielo. Y, sin embargo, cuando sus vírgenes se nombran, algo se alinea. Algo se reconoce.
Mañana, Sevilla despertará con su amanecer más antiguo. La Virgen...